“El empedrado de la escuela está cubierto de diferentes modelos de aviones, los helicópteros recién construidos son puestos a prueba por los niños y niñas y los paracaídas caen del cielo… es el día del cacharreo en la EPE.”  

Esta  actividad  se llevó a cabo el martes pasado con la complicidad de los maestros de ciencias y matemáticas que decidieron re-unirse para invitar a grandes y chicos a construir sus propios juguetes, de manera que se gestó una oportunidad para inventar, construir y jugar con diversos artefactos  que se convirtieron en una apuesta para poner en interacción las manos, el corazón y la cabeza.

Para hacer posible esta actividad fue indispensable la participación de los estudiantes de los niveles 12 , 13  y los maestros de las demás áreas que recibieron una formación inicial de parte de los maestros de estas disciplinas, de modo que ellos se convirtieron en ¨maestros¨ de los más pequeños. Esta posibilidad de generar protagonismo permite un reconocimiento entre pares, que se sientan reconocidos por sus propios compañeros con quienes comparten a diario, logrando así un ambiente de trabajo deseable porque se aprende del Otro.

Algunos de los objetos construidos por los niños y niñas con la ayuda de los más grandes fueron: caleidoscopios, periscopios, paracaídas, boomerang, aviones, helicópteros, catapultas, ringletes y velas de parafina. También se abrió la posibilidad para participar en diversos talleres como cubo mágico, kirigami, origami y truquitos.  Dentro de  la organización propuesta por los maestros se realizaron  inscripciones previas de los  niveles 6 al 11. Para los más pequeños de Escuela Inicial hasta el nivel  5 se organizaron en sus salones realizando dos modelos de cometas, uno prediseñado y luego cada niño hizo su propia propuesta.

El día del cacharreo aún no termina, los niños y jóvenes mantienen el deseo de hacer, de inventar y ahora piden a sus maestros hacer alguno de los artefactos o juegos matemáticos en la clase. Entonces, nos queda la satisfacción porque los pequeños y grandes se miran a los ojos, se agradecen mutuamente porque aprendieron nuevos retos, porque se dio rienda suelta a la imaginación, a la  alegría que inspira el juego y el compartir entre maestros que hacen posible una escuela que se construye colectivamente.