“Palabras de un padre EPE” es un espacio en donde compartimos las experiencias de los padres de nuestros estudiantes. Ellos, al igual que nuestros profesores, ayudantes, estudiantes y directivos, también hacen parte activa de la La Escuela Pedagógica Experimental. 

Incluir a los padres es muy importante para nosotros, porque la educación no solo se debe quedar en nuestros niños y jóvenes, sino que debe alcanzarnos a todos y transformarnos. 

Sin más palabras, los dejo con Francisco Castillo Hernández, padre de Oliver del Nivel 5, que compartió la experiencia de fabricar papel reciclado en comunidad junto a su hijo, sus compañeros, profesores y otros padres:

La experiencia y el experimento de una comunidad

A las 8:50 am de ese sábado 25 de abril –sin saberlo, en pleno cumpleaños de Alfonso-, Lesley y yo estábamos buscando algo rico para compartir con… no sabíamos cuántas personas más. Nos decidimos por unas costillas de cerdo, unas salchichas y unas chuletas, pues suponíamos que otras familias llevarían suficiente bastimento, verduras y bebidas para todos. Claro, previamente me percaté de sacar media libra de café de la alacena, pues sin tinto no nos le medíamos a pasar esa fría mañana por allá en La Calera.

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Óliver no había pasado la noche con nosotros, ni con nadie de nuestras familias, pero sí la había pasado con una familia que, aunque nada que ver con grados de consanguinidad, era una familia que ya conocíamos desde hace más de un par de años, otra familia EPE, la de Diana, Pedro, Juan Esteban y Juan Simón el compañero de Óliver; para nosotros ese compartir con “otra familia” representaba la extensión de lo que siempre quisimos que fuera el ambiente escolar para nuestro hijo, una comunidad.

La importancia que para nosotros representa la construcción de comunidades pasa necesariamente por una serie de experiencias de vida que poco a poco nos han formado como sujetos, y en la EPE encontramos un eco para ese planteamiento; ya sea por una convicción política o por una sencilla expresión personal de quienes pertenecemos a La Escuela y consideramos que el proceso educativo parte precisamente de la posibilidad de vivir experiencias significativas y poder proponer experimentos como el de asar unas cuantas costillas de cerdo, cocinar muchas papas, envolver cebollas en papel de aluminio, meterlas a la candela y acompañar esto, y muchas cosas más, con guacamole picante que hizo toser a más de uno.


El experimento lo viene haciendo La Escuela hace varios años, pero en esta ocasión, como en todas, se convierte en una experiencia sumamente novedosa y divertida. Patricia y Joaquín, con cara de acontecidos, nos cuentan en la última reunión de padres (llamada conversemos) que este año el proyecto central para el grupo es la elaboración de libros, desde el diseño, escritura, ilustración e incluso fabricación del papel a partir del trabajo de las niñas y los niños; pero que su preocupación está en que la elaboración del papel necesita muchas más manos y tiempo para poder continuar avanzando. Así nace el asadito, bueno, ¡asadote!; pues sin mala intención, más bien sin mucho cálculo, nos sobró comida que hubo que empacar en bolsas y recipientes (hoy, cuatro días después, nos comimos el último trozo de carne).
Experiencia incomparable y sugerida para todos los niveles, que de seguro muchos ya lo han hecho o están pensando en hacerlo. Al final se cumplió el objetivo de fabricar mucho papel, pero sobre todo se cumplió un objetivo que había quedado algo tácito en el ambiente: hoy somos “un poquito” más comunidad que ayer.

Por: Francisco Castillo Hernández
Padre Nivel 5P

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